Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

(Gabriel Celaya)
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Instrucciones de uso.

La plantilla de este blog, como creo que no sería seguramente necesario explicar, tiene dos columnas independientes. La de la Izquierda, más ancha, con entradas, textos e imagenes, propias. Y la de la derecha, más estrecha, asimismo independiente aunque textos e imágenes de una y otra puedan coincidir a la misma altura en la pantalla.
Por lo demás se use y ojalá se abuse en el mejor sentido. Se admiten todos los comentarios y críticas. Significará que los poemas, textos o imágenes habrán podido sugerir algo positivo al visitante o lector.
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domingo, 28 de julio de 2013


"Olympia"  Edouard Manet  1863
 
 Olympia
 
¡Amante, amante era el destino de la luz!
 (Vicente Aleixandre. Sombra del Paraíso)

He sabido tu nombre de hembra de carne y hueso
detrás de ese otro nombre de piedra blanca
que convoca a los dioses,  de urbe grandiosa y sacra
tornada en llamarada de luz pintada  al óleo.

Ayer  te contemplaba  en el almuerzo
sobre la hierba cálida y volvías tus ojos
con calma indiferente . Parece que estuvieras
siempre desnuda como una flor nacida
en la blanca primavera del mundo
solamente esperando la  sucesión de tus amantes
y la mano que cubre tu sexo último
reservase su gozo más glorioso
al  futuro susurro mineral de la noche.

Con ojos asombrados te descubre,
su contrapunto de oscura tez,  felina ocultamente
y te ha traído a ti, menguante luna despejada y traslúcida,
envueltas  en   papel   como en un oleaje
las flores en el agua que llegasen
hasta la arena blanca de tu piel como una playa.
 
Y he sabido tu nombre mademoiselle  Victorine,
la gargantilla negra  rodeando tu cuello,
la línea que separa la discreción serena
en la voz y los labios y la pasión desmedida
de tu piel, la convulsión del instinto y de la sangre,
del sexo desatado como un río, helado manantial
en el fragor silencioso de lo oscuro,
blanquísima tu piel sobre el blanco del lienzo,
sagrada meretriz, inmarcesible hembra,
isla casi infantil habituada al golpe de las olas,
símbolo taoísta, naciente sol, alma tan solo!
Solamente  la larga  travesía de una nave pretérita
naufragada de óxidos llegaría hasta ti sobre el océano
del tiempo ineluctable donde flotan los icebergs.
 
No me importa. Quien pudiera haber dicho:
“con ella hice el amor, la Olympia de Manet,
en su boudoir francés verdoso y pardo,
sobre el frío lejano de un continente blanco,
sobre su lecho blanco de remetidas sábanas,
sobre el mantón bordado de dorados flecos;
que recogí su orquídea y la puse otra vez
en su pelo castaño ya mitigado su jadeo y su éxtasis.
Que fue allí  tropical crepúsculo encendido
como una sombra de alas violeta,
como la soledad de una herida en el cielo,
como el dolor de su luz agonizante.

El tiempo es el amante que rechazas
y al que niegas tu sexo. Ya no puede  tocarlo
porque en su clara  hondura de gozo insuperable
late el misterio del arte y de la historia
que cantan para siempre la única pasión,
la fiebre de la especie, el sagrado placer  
de la  perfecta  unión entre los cuerpos.
¡Hembra blanca y desnuda  ofrecida por siempre
como única razón ante la muerte!

 

A.Piquer  28  Julio 3013

 

2 comentarios:

Ana Galán dijo...

Perfecta esta Olimpia, Alfredo. Bellísimo e incitante lienzo, ella ahí, seductora inmortal más allá de la muerte, amante de los ojos que la contemplan y admiran. El arte en e óleo y tu palabra.
felicidades.

Amilcar Blanco dijo...

Excelente este poema en que la hembra, la seductora meretriz sagrada ya sobrepuja el tiempo. Recuerdo los versos de un poema mio, perdón la inmodestia:
"Amante de la muerte el tiempo resucita/sus ojos parecidos al dolor más oscuro/ y también ejercita su angustia más contrita/trazándole en los labios su placer inseguro..."