Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

(Gabriel Celaya)
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Instrucciones de uso.

La plantilla de este blog, como creo que no sería seguramente necesario explicar, tiene dos columnas independientes. La de la Izquierda, más ancha, con entradas, textos e imagenes, propias. Y la de la derecha, más estrecha, asimismo independiente aunque textos e imágenes de una y otra puedan coincidir a la misma altura en la pantalla.
Por lo demás se use y ojalá se abuse en el mejor sentido. Se admiten todos los comentarios y críticas. Significará que los poemas, textos o imágenes habrán podido sugerir algo positivo al visitante o lector.
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lunes, 11 de agosto de 2014

“…el agua libre,
El agua agreste, centelleante, indómita”
(J.J. Padrón) 
“El agua bendecida por la luz
En un vuelo nupcial
Que desposara el aire con la tierra” 
(J.J.Padrón)


Tú allí, cerca del mar, lejana,
contando los caminos de la luz sobre el agua,
escribiendo tus huellas remotas en la arena
como un ángel de mar que plegase en la orilla   
unas alas de espuma  y yo aquí sujetando 
con una brida oscura  mi corazón de tierra,
sepultando su invisible latido
con sórdidas razones,  su juventud perdida
entre las sombras.  Y tú sobre la brisa
y yo desde el olvido. Y tú desnuda
pero yo derramado
en medio de esta ciega incertidumbre,
sin saber si tú intuyes esta ambición de aire,
este deseo de alas, la mirada secreta
que viola la frontera de todos los horizontes,
para seguir tu senda de pájaro  marino
arriesgando otro vuelo, otro trayecto
de agua centelleante, indómita
de otro distante mar, lanzados a su altura
absoluta y azul, desplegadas las alas
de espuma, heridas de la luz
y el agua enamoradas.


A.P.  Julio 2014


“Cegando las preguntas desoladas”
(Justo Jorge Padrón)


Llamada pura,  convocatoria repetida y tierna
tu pecho poderoso, desbordado, excedido.
Porque en los labios es aun inocente
tu discurso de niña, la ingenuidad
que sabe del efecto letal de su belleza.
Fiebre ancestral de la especie biológica
haciendo presa de los ojos, las manos,
de este doble fervor  enamorado
que  no tiene elección y transita gozoso
de una cumbre a otra cumbre
y desciende feliz por sus laderas
y baja hasta la cálida penumbra de su valle.

No tu pecho, tus pechos; bellísimos, excelsos;
tus pechos como pájaros,  irrumpiendo
en el aire en que describen un raudo vuelo curvo
y regresan al nido que los sostiene en alto,
apenas encubiertos en el ánfora negra
donde el vino más cálido rebosa, en el balcón
de un palacio de sombra que proclama
más alta y más perfecta  su blancura;
planetas majestuosos orbitando tu orgullo
estelar de estricta hembra inequívoca;
par de bestias salvajes que devoran el corazón
de súbito, entregado con gozo al sacrificio
de su éxtasis alzado.

No dijeron los  antiguos escritos que son un atributo
de los ángeles, que anhelan sobre ellos
las caricias y los besos del que guardan
debajo de sus alas y ciegan las preguntas
desoladas, el enigma  que hace brotar el líquido
lamento solitario vertido en el vacío.

Ellos solos redimen la existencia
convocando incansables; conduciéndome
hacia el camino oscuro  de iniciación
en el significado verdadero del mundo,
al húmedo silencio donde mi blanca lágrima,
vencida su tristeza, se derrama
y mis manos y mi piel y mi cuerpo
son fiebre con su fiebre, son sueño
con su sueño, son carne con su carne.

6 Ago 14


miércoles, 6 de agosto de 2014

Koré.-

Sacral, alba, desnuda y dórica;
alzando la blancura marítima del lienzo
que de la piel descubre su  simetría perfecta ,
el capitel secreto de sus senos erguidos,
y la angélica pureza de su  fuste
su vientre y su cintura,
la proporción exacta de su cuello y sus brazos;
la azul hierofanía de sus ojos,
y el bermellón intenso de sus labios,
el sagrado proscenio de su frontón bellísimo,
Mujer, arquitectura, templo…

En su cuerpo palpita el sentido del mundo,
toda ella es sacral, ebriedad absoluta
del temblor de la  luz, la  semilla que brota
derramada en el umbral recóndito
ante la aún no desvelada  cortina oscurecida
de la muerte. Deslumbrante, marmórea
proporción aurea, iniciática senda.

Penetro hasta lo oculto de su sancta sanctorum, 
donde alienta indescifrable su incógnita,
su más oscura voz, la palabra terrible.
Allí, donde dios habla.

1 Ago 14

viernes, 11 de julio de 2014

Espejo.-

Este reflejo torvo de mineral alzado
me recuerda implacable que el tiempo 
ha transcurrido, que en la tarde que avanza 
se oscurece el espacio paulatino del cielo 
que en un mosaico antiguo me acusa 
sin piedad con su mirada.

Mirarme desde fuera, constatar lo objetivo
que saben otros ojos, saber también lo mismo
que los demás ya saben. 
Son ellos los que aceptan cómo soy. 
Un diluvio de plata opaco  y cuarteado 
ha sumergido el mundo
de todo lo  pasado y su rescoldo,
y su luz me devuelve simétrica
en contra  mi argumento.

Así soy, fuera de este reflejo nada existe,
su imagen cenicienta  es la única nave 
que salva la memoria objetiva 
y veraz de mi propio transcurso
porque la lluvia persistente, eterna,
este cielo cerrado de insufrible plomo,
apaga sin piedad toda mirada,
extingue  toda brasa.
Nombre.-

Yo antes  sabía pronunciar las palabras
y decía tu nombre con el énfasis justo
de la emoción, con el tajo preciso
y bello de todos sus rincones.
Mi lengua entraba entre sus consonantes
y besaba cada uno de sus resquicios
y acariciaba lenta sus comisuras;
se explayaba mi boca en el espacio amplio
de sus claras vocales para llegar más tarde
a su final como un horizonte, como una luna llena,
una perla, una playa desierta   que sumase
los sueños como olas en la orilla.

Me invadió poco a poco el  balbuceo
del tiempo, el  bostezo  del tedio y el estupor
helado del silencio; se entorpeció la lengua
se cayeron mis dientes  y se quedaron mondas
mis encías como silabas átonas
y otros nombres oscuros me inundaron la boca
de sonidos  confusos y se adensó enturbiada
la suave sinalefa  de salina saliva
que fundía a la tuya cada beso que entonces 
me escribían tus labios

Y ya no se decirlo, ya no puedo
reproducir tu nombre, recorrer  el sonido
diáfano de sus sílabas, viajar en su distancia.
Y sé que mi llamada es ya ininteligible,
se me enreda la voz y se me encalla                               
en la escarpa del tiempo  que transcurre
implacable entre sus consonantes,
en el largo  bajío de todas sus vocales
donde habita tu olvido, espeso, impronunciable.

Abril – Mayo 2014

miércoles, 9 de julio de 2014

















Roshanak.-

El ocaso ha sesgado sus oblicuos rayos
En las gradas sombrías de  Persépolis.
Los guardias aqueménidas  remontan todavía
sus rotos escalones, en procesión  ritual
de piedras milenarias.
El  joven general macedonio
conquistó en breve tiempo todo este vasto mundo;
como un dios conducía victorioso su ejército
siempre más al oriente. Pero hubo en sus ojos
otra mirada ajena al campo de batalla:
las pupilas profundas de Roshanak,                               
los asiáticos labios de Roshanak,
la viva, alta marea de su pecho,
la exacta encrucijada de su oscura  ternura.

Por el rojo crepúsculo de su encendida escala
el general asciende hasta la húmeda  gloria
de otro imperio distinto como el hondo misterio
del amor.  

(Urden celos ajenos con perenne ira fría
un insidioso crimen).

A.P. Julio 2014



Vincent.-

Este hombre sombrío de la foto,
este varón antiguo de habito atildado
con corbata de lazo y altas solapas,
de ojos casi vacíos  de ser tan transparentes
tenía el pelo hirsuto y la barba erizada
de tono pelirrojo.
Este varón oscuro de aspecto entristecido
fue presa enfebrecida de un extraño
dolor que laceraba su mente y agitaba
sin freno sus pinceles. La pasión de los rojos
los azules, los cadmios, el bermellón y el granza,
el cobalto y el Prusia,  esmeraldas,  vejigas,
el negro de marfil , blanco de plata
y la luz, una luz fiera y perturbadora
que  desde el amarillo de doce girasoles
o el torbellino azul de las estrellas,
fue la sola locura que disparó en su pecho
un tiro  de soledad e infinita tristeza.

A.P.  Julio 2013



viernes, 27 de junio de 2014


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
“Y tu estás sobre el agua con todo tu misterio, luminosa y reciente.
                                                                                                        Milagro y medicina de mi cuerpo vencido”
                                                                    (Diego Jesús Jimenez. Crepúsculo en las aguas del Jucar. De “Bajorrelieve”)

 
Regresas en la memoria blanca de las olas,
en su espuma de besos y en el gozo
salobre del océano; vuelves de un sueño
y brotas de la niebla violeta del crepúsculo,
del esplendor temprano de la cárdena noche
que augura inmensamente el silencio sagrado
de su canto estelar. Oh remisión,  promesa,
soledad de la arena que levemente riza
el viento del desierto desolado,
lejanía diluida de pronto!  Tallado habita
en el sillar del tiempo el sagrado pronóstico,
la secreta inscripción que anuncia  tu retorno.
Se que estarás aquí  porque ahora somos
paulatino paraíso de pertenencia mutua ,
progresiva simbiosis de sombra desvelada;
tu eres el moteado animal velocísimo
que palpita  vigilante en la distancia
como las almas desnudas   de los muertos
que abandonan el mar donde subyacen
y vuelven a la tierra cuando gira el planeta,
como  violetas y azules amapolas
susurrando su canto de invierno en las alturas,
gozoso hallazgo a pesar del tiempo desfasado,
mano blanca que siento cálida y encendida;
tu eres el animal bellísimo que adopta
mi orfandad y protege mi exilio.
Vienes sobre las olas y en el aire del mar
con el ardiente viento que levanta su  arena,
con la cárdena noche que inmensamente augura
la única gloria  oscura e infinita
del amor,  su salvación absoluta y efímera.                                          4 Dic 2012



lunes, 14 de abril de 2014


 
Hey! mr. tambourine man, play a song for me,
i'm not sleepy and there is no place i'm going to.
hey! mr. tambourine man, play a song for me,
in the jingle jangle morning i'll come followin' you.

(Bob Dylan)

I.-  Mr. Tambourine man   (Sobre la canción de B. Dylan del mismo título)

Hey Señor Dylan, colega imprescindible
de los dorados sueños juveniles
cuando acaso cantabas tus poemas
diáfanos como un grito.
Vuelve a cantar para mí tus canciones,
ahora que los años tampoco se apiadaron
demasiado de ninguno de nosotros
y el insomnio destroza nuestras noches
sin que haya un solo sitio a donde dirigirse;
quizá por la mañana las cosas puedan verse
un poco de otro modo.

Tal vez me haya perdido en una cierta parte
la hondura de los días transcurridos
pero ya sé de sobra que los sueños
se convirtieron poco a poco en arena
caída de mis manos vacías, como un castillo
deshecho por las olas que vuelven a la  playa
y la noche cerrada se ha adueñado
de las calles desiertas donde antes transitaron
mis pasos hoy inmóviles vencidos de cansancio.

Hoy cuando las esquinas de la vida me hacen
un chantaje indecente  y exigen que cercene 
sin piedad  la cabeza de los sueños perdidos
a los que  me he aferrado desesperadamente,
a cambio de un minúsculo  gramo de su oro
deslucido , de la torpe falacia de su calmo
sosiego de tediosa tristeza.
 
Hey señor Dylan, toca un poco la armónica
y recuérdame al niño que trataba
de tocar como tú  ‘blowin in the wind’
y como Pete Seeger ‘michael row the boat
ashore’ y como Johny Cash ‘orange bloosom special’;
porque ya no sabría dónde ir aunque quizá mañana
puediese ver las cosas de otro modo.

Porque una y otra vez me embarcaría
en el mágico barco que me acuna
y me lleva entre su brazos de triedros azules
como un nítido cielo de diamantes o  estrellas
en el único sueño que deseo soñar.
 
Volveré a buscar mi vieja armónica
y tocaré contigo porque ya no es cuestión
de recrearme demasiado en mi propio desánimo
ni pretender tampoco que mi pobre poema
mida perfectamente.
 
Después solo quisiera diluirme en la música
lejos ya de la frialdad de los papeles
y la frágil  inutilidad de las palabras.
Todo el tiempo pasado convertido ya en ruina,
la sorda tiranía de los malos recuerdos
deshecha como niebla, muy lejos del dominio
cruel de la tristeza.

Los castillos de aire transformados en playa,
sentado frente al mar, olvidado el naufragio,
tan solo en los sentidos la libertad del viento,
vencido ya el insomnio, y el amor aún en la mirada.

Hey Señor Dylan, colega imprescindible
vuelve a cantar para mí tus canciones,
quizá el amanecer vuelva a ser bullicioso;
habrá entonces un sitio a donde dirigirnos
para seguirte y seguir  persiguiendo nuestros sueños.

 
A.P.

domingo, 23 de marzo de 2014

ODISEA

Dijo  Ulises  a Calipso:

"El cielo es gris
y he estado caminando
en un día de invierno.
Estaría seguro y
tibio si estuviera en  California"

Y ella contestó a Ulises
con una lágrima en su mejilla:

" California sueña con un día  de invierno como este. 
Pero  si vas a San Francisco no olvides poner flores en tu pelo."







domingo, 9 de marzo de 2014


























Argonáutica.-    (Hilas y las ninfas. A  J.W. Waterhouse y Elisabeth Sidall)

Elisabeth habita en  el fondo del lago
junto a sus seis hermanas que se llaman Elisabeth.
Entre los verdes lotos destella el color rojo
de sus labios y el cobre de su pelo incandescente;
bajo el agua respira la dulce comisura de su pubis
y a flor de superficie navegan paralelos
los botones despiertos de su pecho.

Allí, bajo la umbría, a medias sumergidas
se acercan poco a poco; son las náyades 
bellísimas de la fuente Pegea.
En su mirada vive una súplica turbia
de  soledad helada y malherida, la opacidad
fría del desamparo que las ha condenado
a este exilio de agua, y el anhelo tenaz 
e indestructible de otro cuerpo distinto
que inunde su vacío, allí donde palpita
la tentación oscura del  silencio
que mece en lo profundo su  existencia,  
quien sabe si el enigma de un tránsito
que dure eternamente.

Te cogen de las manos, te atrae una tras otra
hacia su boca, te besan con ansiedad
tierna y apasionada, solo existe la fiebre
de los labios ávidos de otros labios…  
Y te muerde la duda, y aun no sabes
qué destino inmortal  o que ahogamiento
espera bajo el agua;  qué esconden en la ingenua
lividez de su abrazo, qué  perverso sonido
se oculta en el susurro de su tenue llamada,
Y un viento repentino riza raudo  la calma superficie
de su fuente. 

Pero ya no recuerdas la rudeza  de Hércules,
de Polifemo y otros que dijeron ser  tuyos,
la soledad impuesta por quienes hoy te ignoran
sentados a los remos de una nave ya extraña
que se aleja entre las olas del olvido
en busca de cualquier dorado vellocino.

Inmerso ya, casi sin advertirlo,
acaso respirando  tan solo por su boca,
en la caricia  de su blanca cintura y sus caderas
la llamada perenne y abisal de su sexo. 
Ya no importan ni la vida ni el tiempo
solo el amor eterno bajo el agua  
colmando la memoria pasada del vacío
y el llanto;  solo sus besos, solo su corazón…
 
Ya no temes el pálido misterio de su umbral dolorido
del sombrío aleteo que anochece en  sus párpados,
su vago matiz triste, los caminos azules
que ascienden  a la hondura secreta de su pubis,
la ternura recóndita que envuelve por entero
tu erguida arquitectura,  ni el silencio perpetuo
que se mece en el fondo de la fuente.
Y te sabes ya lívido y anegado de la liquida 
seducción  de las bellas moradoras del agua.
Ya no importa si bajo el agua habitan la muerte o el amor
porque sabes que habitan  el amor y la muerte.

Ahora solo ellas son hondamente tuyas  
y tú les perteneces a ellas para siempre.

A.P.  Marzo 2014