Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

(Gabriel Celaya)
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Instrucciones de uso.

La plantilla de este blog, como creo que no sería seguramente necesario explicar, tiene dos columnas independientes. La de la Izquierda, más ancha, con entradas, textos e imagenes, propias. Y la de la derecha, más estrecha, asimismo independiente aunque textos e imágenes de una y otra puedan coincidir a la misma altura en la pantalla.
Por lo demás se use y ojalá se abuse en el mejor sentido. Se admiten todos los comentarios y críticas. Significará que los poemas, textos o imágenes habrán podido sugerir algo positivo al visitante o lector.
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domingo, 23 de marzo de 2014

ODISEA

Dijo  Ulises  a Calipso:

"El cielo es gris
y he estado caminando
en un día de invierno.
Estaría seguro y
tibio si estuviera en  California"

Y ella contestó a Ulises
con una lágrima en su mejilla:

" California sueña con un día  de invierno como este. 
Pero  si vas a San Francisco no olvides poner flores en tu pelo."







domingo, 9 de marzo de 2014


























Argonáutica.-    (Hilas y las ninfas. A  J.W. Waterhouse y Elisabeth Sidall)

Elisabeth habita en  el fondo del lago
junto a sus seis hermanas que se llaman Elisabeth.
Entre los verdes lotos destella el color rojo
de sus labios y el cobre de su pelo incandescente;
bajo el agua respira la dulce comisura de su pubis
y a flor de superficie navegan paralelos
los botones despiertos de su pecho.

Allí, bajo la umbría, a medias sumergidas
se acercan poco a poco; son las náyades 
bellísimas de la fuente Pegea.
En su mirada vive una súplica turbia
de  soledad helada y malherida, la opacidad
fría del desamparo que las ha condenado
a este exilio de agua, y el anhelo tenaz 
e indestructible de otro cuerpo distinto
que inunde su vacío, allí donde palpita
la tentación oscura del  silencio
que mece en lo profundo su  existencia,  
quien sabe si el enigma de un tránsito
que dure eternamente.

Te cogen de las manos, te atrae una tras otra
hacia su boca, te besan con ansiedad
tierna y apasionada, solo existe la fiebre
de los labios ávidos de otros labios…  
Y te muerde la duda, y aun no sabes
qué destino inmortal  o que ahogamiento
espera bajo el agua;  qué esconden en la ingenua
lividez de su abrazo, qué  perverso sonido
se oculta en el susurro de su tenue llamada,
Y un viento repentino riza raudo  la calma superficie
de su fuente. 

Pero ya no recuerdas la rudeza  de Hércules,
de Polifemo y otros que dijeron ser  tuyos,
la soledad impuesta por quienes hoy te ignoran
sentados a los remos de una nave ya extraña
que se aleja entre las olas del olvido
en busca de cualquier dorado vellocino.

Inmerso ya, casi sin advertirlo,
acaso respirando  tan solo por su boca,
en la caricia  de su blanca cintura y sus caderas
la llamada perenne y abisal de su sexo. 
Ya no importan ni la vida ni el tiempo
solo el amor eterno bajo el agua  
colmando la memoria pasada del vacío
y el llanto;  solo sus besos, solo su corazón…
 
Ya no temes el pálido misterio de su umbral dolorido
del sombrío aleteo que anochece en  sus párpados,
su vago matiz triste, los caminos azules
que ascienden  a la hondura secreta de su pubis,
la ternura recóndita que envuelve por entero
tu erguida arquitectura,  ni el silencio perpetuo
que se mece en el fondo de la fuente.
Y te sabes ya lívido y anegado de la liquida 
seducción  de las bellas moradoras del agua.
Ya no importa si bajo el agua habitan la muerte o el amor
porque sabes que habitan  el amor y la muerte.

Ahora solo ellas son hondamente tuyas  
y tú les perteneces a ellas para siempre.

A.P.  Marzo 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sosiégate   (De Justo Jorge Padrón) Aterido sombrajo de tristeza,
¿Por qué lloras? No exijas lealtad ni nostalgia
a cuantos te quisieron. No mires a tus muertos,
ni al ramaje vacío del instante,
ni las palabras necias que jamás te comprenden.

Escúchate en el viento de la aurora,
en el sol que desciende deslumbrante
hasta tu corazón para seguir viviendo.
Aunque estés solo, aguanta en pie, que el pánico
y el fracaso jamás te inmovilicen.

Afronta a tus espectros, son los pálidos huéspedes
de tus ojos cansados. Una vez más, sosiégate,
deja pasar las horas intranquilas
y piensa que eres hombre afortunado
pues todavía alumbras la luz de tus quimeras.

J.J.P







.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El hilo que me has dado y que me guía
para escapar indemne de la bestia
que acecha dentro del laberinto.
Tu palabra lejana que se trenza a tu risa
y hiere mortalmente al minotauro
de soledad tenaz que me habitaba.
Tu hilo de sol, de sonido de olas que lleva
hasta la playa donde fulge la espuma,
ya fuera de estos lóbregos  muros;
el agua y su latido azul  que golpea
obstinada la oscuridad y el miedo;
tu voz en la distancia, tu hilo de luz,
el mar, el mar de pronto.

 
A.P.

martes, 25 de febrero de 2014


 



































Ninfas y Fauno por Adolphe Bouguereau (1825-1905)









L’aprés –midi d’un faune
                                                                        (A Adolphe Bouguereau, Claude Debussy y Vaslav Nijinsky)
Quizá fuese un castigo de los dioses
tener patas de cabra como piernas,
orejas puntiagudas como una bestia ovina
y ser continua presa de excitada
lascivia incontenible. O tal vez sea un premio
transitar por los bosques viviendo solamente
para el gozo supremo, la dulzura sagrada
de su unión con las ninfas que reclaman
con avidez oscura, su caricia recóndita
una vez y otra vez,  entregándose al éxtasis
de sus cuerpos desnudos.

Qué azar el de este fauno que resiste,
acaso débilmente, la insistente demanda
de las ninfas en el lienzo sublime
del pintor simbolista.
Quizá el requerimiento
pasional, sin embargo, le produzca cansancio,
tornado ya el amor en práctica manida,
agotada su fuerza, ciego ya a la llamada
de los cuerpos bellísimos.


Tal vez no le compensen la mítica lascivia
y el placer conocido la tragedia deforme
de sus patas de cabra, de sus cuernos de bruto;
quizá solo pretenda disfrutar de la calma
de Arcadia y de su umbría y tras la siesta plácida

escuchar la  cadencia del aulós  y el lamento
del aire a través de las cañas huecas de la siringa 
que suena con la voz de aquella que ha perdido.

Finalmente acallados los gritos de las ménades,
lejos ya el delirante festejo  enajenado
de los ritos de Dionisos, tal vez el fauno llora
en el claro de luna y el silencio del bosque;
ebrio de soledad y hastiado del furor

celoso de las ninfas


.







domingo, 8 de diciembre de 2013

 
Insurrección.  (A Georges Gordon Byron y Eugene Delacroix)


Surgida de la tierra como una flor pretérita,
nacida en la umbría primavera del mundo
con la simple apariencia de una piedra
en el humus oscuro del tiempo resignado,
y sin embargo hembra, mujer, palabra desvelada,
mujer desde el silencio mujer desde la espera
y la memoria, mujer desde el olvido.
A ti te ha sido dada la  mirada frutal
de la pasión y el beso, tú la elegida,
tú el amor, tú sola la que dicta
la  belleza y el sentido del mundo.
 
Deja caer el lienzo que aún cubre
tu  íntegra belleza , la tierna comisura
bajo los pliegues tallados de la piedra
porque el hambre, el hambre que me inunda  la boca
no es otra cosa que hambre
de la piedra que ocultas tras la piedra.

Millones de miradas rodearon la piedra
que  no es piedra,  sino mujer oculta,
hambre perdida en el arcano  del hombre
blanca soledad de piel caliza, de estancia desolada,
arcaica soledad,  enterrado  su amor, vejado y destruido.
 
Y en el tránsito escondido de los siglos
olvidaste tu abrazo,  las manos que aceptaron
la fruta de la vieja discordia y has borrado en tus labios
la sonrisa enigmática  de las ‘korai’,  
el secreto misterio  de las diosas del Nilo,
la sangre que de pronto se incendiaba en tus venas
de mármol  bajo el beso  roto y enamorado
de Pigmalión, oh Afrodita de Melos!
Oh tus brazos, tus brazos, invisibles
porque abrazan el mundo!

Pero la luz de cobre que ilumina los cuerpos mutilados,
la belleza violada, los arrasados campos,
la espantosa matanza de la isla de Quíos,
llama a la insurrección, convoca a sacudir
el yugo ya insufrible de los Persas.
En el día en que  la blanca belleza que aflora
del pasado, lanza su grito blanco de libertad.
 
Patria mía, hoy tan bella y perdida:
Levántate como esta piedra sublime y exhumada.
Ella,  la que convence al héroe que habita
tras muros de silencio y le ha prestado
los brazos para abrazar la patria
que expira en Missolonghi.

Y ha caído a tus pies la dorada manzana
que sembró la discordia
y tus manos se abren en la perenne  súplica
y tus versos sollozan sobre las tristes ruinas
del templo de la virgen surgida de la mente
de un dios como un poema.

Casta diva, desde el templo inmortal
vuélvenos  el  semblante desvelado!
Volverá a escucharse nuestro canto de guerra
exigiendo la sangre corrupta y predadora
del vil y el poderoso. Una diosa nos  llama
a la rebelión y el azul ancestral
de un oleaje antiguo batirá  el occidente
y romperá los lazos que nos atan ahora.

Se encenderán los versos en el largo
cañón de los fusiles, brillará su destello
en el filo curvado de los sables
y llamará el poeta a tus hijos dispersos
que vuelvan a llenar las copas con el vino
ardiente para romperlas al empuñar las armas.

De nuevo recobrada la libertad perdida, 
quebradas las cadenas de su opresión última,
como una flor antigua surgida en la sombría
primavera y en el humus antiguo, mecida entre tu brazos
tus brazos insurrectos, tus brazos, oh tus brazos,
tus brazos invisibles porque abrazan el mundo!


A.Piquer  Diciembre 2013

 
 

miércoles, 2 de octubre de 2013

 
 
 Fanny
 

                                                                          




                                                                                                (A Fanny Vlaminck)
 
Corre el ochenta y tres y el mes de Marzo;
he tenido hace días un sueño entristecido
de nevadas cimas y un viento desolado y repentino.
Hoy leo en las noticias que un accidente aéreo
ha ocurrido en el vuelo de Patna a Katmandú.
Georges Remy iba en él, era Hergé,
el padre de Tintín, tal vez Tintín él mismo
-parcequ’on a dit que Hergé c‘etait Tintín lui méme-
 
Hace tiempo la vida le trajo un sueño blanco
y soñó que volvía al tiempo ya perdido de juventud
y un beso emocionante se posaba en sus  labios.
 
Ella entraba feliz en los estudios
y ocupaba su mesa que habitaban intensos 
los colores  del gouache y la acuarela,
los azules del jersey de Tintín y el capitán Haddock
y las sombras sutiles de la nieve caída
en las cumbres del Tibet.
Era solo su risa y su esperanza lo único
que empujaba a Tintín a seguir en la búsqueda
de una caída estrella misteriosa.
Era ella misma la que estaba perdida
en las cimas heladas de los sueños más bellos,
ella, la ensoñación sobre la flor de un loto azul.
Tintín , Haddock, Milú, todos le habían dado
su corazón y lo sabía.
 
En Moulinsart la lluvia hoy se abate con fuerza
y el suelo se ha poblado de las hojas ya secas
de un desabrido otoño. Quizá Nestor consiga
traernos un paraguas cuando ya haya escampado
pero un tiempo implacable de soledad y viento
batirá inclemente el fermentado humus
de la risa y los besos caídos en la tierra.
 
Y ahora que este infecundo estío ha marchitado
las flores  de la última primavera
que  Peggy Alcazar impuso su gesto desabrido
y Bianca Castafiore ya no ríe al verse
tan bella en este espejo. Ahora que han vuelto al mar
sus besos y su nombre se borra en las sendas ocultas
donde mis pasos antes la seguían,
 y ahora que la playa se ha quedado desierta, 
desolado y violeta el crepúsculo oscuro se oye
con la nostalgia extraña de una música zíngara.
 
Quizá ella aún pueda arrojar su bufanda
amarilla al vacío, que se quede prendida
entre el risco escarpado y se vea a lo lejos
y sepa que me llama, que necesita al fin que la rescate
del tedio abominable de los días.
 
Como un diamante oculto en la imagen tallada
de un extraño fetiche con una oreja rota,
como el tesoro antiguo que escondió en un enigma
el cruel Rackham el Rojo, como Tchang secuestrado
por el Migú en las cumbres  ignoradas del Tibet,
ahora lejana, Fanny!

Pero no, Hergé no ha muerto!
Hay un superviviente   en el vuelo abatido                                            
de Patna a Katmandú, el vuelo 714
secuestrado a Pulao Pulao Bompa.
Hergé, Tintín y yo iremos a buscarla,
volverá nuestro abrazo y un beso emocionante
a cruzarse en sus labios unidos a los nuestros,
y ya no habrá final para nuestra aventura.

 Regresarán sus besos y su nombre, 
será otra vez el mar cantando en las rompientes
 acariciando la arena de la playa
y habrá en el corazón un Arco Iris
por la lluvia  y el frío de su ausencia
y el sol de la esperanza de  que regrese un día.

martes, 30 de julio de 2013


Un hombre y una mujer.

 
Aprendíamos despacio un nuevo idioma
para hablar  con la vida, entendernos con ella,
comprender su mensaje y su promesa.
Aprendíamos que tenía momentos
de intensidad profunda  donde  era poesía  
y  belleza su palabra.  Lo contaban
Truffaut, Rohmer, Godard, Lelouch:
Aquella foto en sepia del hombre a contraluz
paseando a su perro en el crepúsculo
o aquel  audaz travelling circular rodeando
la belleza del amor sobre la playa desierta
donde solo se oía el rumor de las olas
y el estridente grito de los pájaros.
 
Comenzamos la vida al borde de un arroyo
nuevo y tumultuoso y  también fuimos
un hombre y una mujer  y nuestras voces
cantaron quedamente  bada  bada  ba, bada bada ba,   
y creímos en ella como una posibilidad,  como una esperanza;
un hombre y una mujer forjando una vez más
la trama del azar, el corazón alegre,
con la música   dulce y vital de una rítmica samba,
haciendo la elección de un romance
que una y otra vez inevitablemente terminaba.
 
Los años  han pasado como en una carrera
de antiguos automóviles, como piezas históricas,
(ya terminaron las 24 Horas de Le Mans
Y el Rally de Montecarlo)
retirados en la noche lluviosa de tan largo trayecto,
los encuadres, los planos, las secuencias
intensas de los días pasados, transcurridos
como en una película  sin que apenas
recordásemos los detalles del script o el atrezzo
para poder  rodarla con cierta coherencia.
 
Y ahora,  tras todos nuestros suicidios,
transcurridos los años hubiéramos querido
que nuestras voces hubiesen dominado este tumulto,
que nos hubiesen amado como a héroes.
Y al final, sin embargo,   nos tomarían  por idiotas
que se han quedado aquí, haciendo círculos en el agua.
 
Mais, aujourd’hui  c’est  toi  y con nuestro pasado
como guía quisiera reencontrarte sobre la arena
de la playa desierta,  en la última estación
al final del trayecto de este tren detenido
para abrazarte amor, ya para siempre;
volver a ser un hombre y una mujer,  bada bada ba,
aunque no hubiese cámara que hiciera
con travelling audaz y circular, de nuestro abrazo
tan solo una película, porque en la larga sombra
que ahora proyectamos, en  el nombre  de nuestro amor
antiguo, hay ya  cierto sabor de un algo eterno.
 
A.Piquer  30 Julio 2013



domingo, 28 de julio de 2013


"Olympia"  Edouard Manet  1863
 
 Olympia
 
¡Amante, amante era el destino de la luz!
 (Vicente Aleixandre. Sombra del Paraíso)

He sabido tu nombre de hembra de carne y hueso
detrás de ese otro nombre de piedra blanca
que convoca a los dioses,  de urbe grandiosa y sacra
tornada en llamarada de luz pintada  al óleo.

Ayer  te contemplaba  en el almuerzo
sobre la hierba cálida y volvías tus ojos
con calma indiferente . Parece que estuvieras
siempre desnuda como una flor nacida
en la blanca primavera del mundo
solamente esperando la  sucesión de tus amantes
y la mano que cubre tu sexo último
reservase su gozo más glorioso
al  futuro susurro mineral de la noche.

Con ojos asombrados te descubre,
su contrapunto de oscura tez,  felina ocultamente
y te ha traído a ti, menguante luna despejada y traslúcida,
envueltas  en   papel   como en un oleaje
las flores en el agua que llegasen
hasta la arena blanca de tu piel como una playa.
 
Y he sabido tu nombre mademoiselle  Victorine,
la gargantilla negra  rodeando tu cuello,
la línea que separa la discreción serena
en la voz y los labios y la pasión desmedida
de tu piel, la convulsión del instinto y de la sangre,
del sexo desatado como un río, helado manantial
en el fragor silencioso de lo oscuro,
blanquísima tu piel sobre el blanco del lienzo,
sagrada meretriz, inmarcesible hembra,
isla casi infantil habituada al golpe de las olas,
símbolo taoísta, naciente sol, alma tan solo!
Solamente  la larga  travesía de una nave pretérita
naufragada de óxidos llegaría hasta ti sobre el océano
del tiempo ineluctable donde flotan los icebergs.
 
No me importa. Quien pudiera haber dicho:
“con ella hice el amor, la Olympia de Manet,
en su boudoir francés verdoso y pardo,
sobre el frío lejano de un continente blanco,
sobre su lecho blanco de remetidas sábanas,
sobre el mantón bordado de dorados flecos;
que recogí su orquídea y la puse otra vez
en su pelo castaño ya mitigado su jadeo y su éxtasis.
Que fue allí  tropical crepúsculo encendido
como una sombra de alas violeta,
como la soledad de una herida en el cielo,
como el dolor de su luz agonizante.

El tiempo es el amante que rechazas
y al que niegas tu sexo. Ya no puede  tocarlo
porque en su clara  hondura de gozo insuperable
late el misterio del arte y de la historia
que cantan para siempre la única pasión,
la fiebre de la especie, el sagrado placer  
de la  perfecta  unión entre los cuerpos.
¡Hembra blanca y desnuda  ofrecida por siempre
como única razón ante la muerte!

 

A.Piquer  28  Julio 3013