Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

(Gabriel Celaya)
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Instrucciones de uso.

La plantilla de este blog, como creo que no sería seguramente necesario explicar, tiene dos columnas independientes. La de la Izquierda, más ancha, con entradas, textos e imagenes, propias. Y la de la derecha, más estrecha, asimismo independiente aunque textos e imágenes de una y otra puedan coincidir a la misma altura en la pantalla.
Por lo demás se use y ojalá se abuse en el mejor sentido. Se admiten todos los comentarios y críticas. Significará que los poemas, textos o imágenes habrán podido sugerir algo positivo al visitante o lector.
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miércoles, 9 de julio de 2014

Vincent.-

Este hombre sombrío de la foto,
este varón antiguo de habito atildado
con corbata de lazo y altas solapas,
de ojos casi vacíos  de ser tan transparentes
tenía el pelo hirsuto y la barba erizada
de tono pelirrojo.
Este varón oscuro de aspecto entristecido
fue presa enfebrecida de un extraño
dolor que laceraba su mente y agitaba
sin freno sus pinceles. La pasión de los rojos
los azules, los cadmios, el bermellón y el granza,
el cobalto y el Prusia,  esmeraldas,  vejigas,
el negro de marfil , blanco de plata
y la luz, una luz fiera y perturbadora
que  desde el amarillo de doce girasoles
o el torbellino azul de las estrellas,
fue la sola locura que disparó en su pecho
un tiro  de soledad e infinita tristeza.

A.P.  Julio 2013



viernes, 27 de junio de 2014


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
“Y tu estás sobre el agua con todo tu misterio, luminosa y reciente.
                                                                                                        Milagro y medicina de mi cuerpo vencido”
                                                                    (Diego Jesús Jimenez. Crepúsculo en las aguas del Jucar. De “Bajorrelieve”)

 
Regresas en la memoria blanca de las olas,
en su espuma de besos y en el gozo
salobre del océano; vuelves de un sueño
y brotas de la niebla violeta del crepúsculo,
del esplendor temprano de la cárdena noche
que augura inmensamente el silencio sagrado
de su canto estelar. Oh remisión,  promesa,
soledad de la arena que levemente riza
el viento del desierto desolado,
lejanía diluida de pronto!  Tallado habita
en el sillar del tiempo el sagrado pronóstico,
la secreta inscripción que anuncia  tu retorno.
Se que estarás aquí  porque ahora somos
paulatino paraíso de pertenencia mutua ,
progresiva simbiosis de sombra desvelada;
tu eres el moteado animal velocísimo
que palpita  vigilante en la distancia
como las almas desnudas   de los muertos
que abandonan el mar donde subyacen
y vuelven a la tierra cuando gira el planeta,
como  violetas y azules amapolas
susurrando su canto de invierno en las alturas,
gozoso hallazgo a pesar del tiempo desfasado,
mano blanca que siento cálida y encendida;
tu eres el animal bellísimo que adopta
mi orfandad y protege mi exilio.
Vienes sobre las olas y en el aire del mar
con el ardiente viento que levanta su  arena,
con la cárdena noche que inmensamente augura
la única gloria  oscura e infinita
del amor,  su salvación absoluta y efímera.                                          4 Dic 2012



lunes, 14 de abril de 2014


 
Hey! mr. tambourine man, play a song for me,
i'm not sleepy and there is no place i'm going to.
hey! mr. tambourine man, play a song for me,
in the jingle jangle morning i'll come followin' you.

(Bob Dylan)

I.-  Mr. Tambourine man   (Sobre la canción de B. Dylan del mismo título)

Hey Señor Dylan, colega imprescindible
de los dorados sueños juveniles
cuando acaso cantabas tus poemas
diáfanos como un grito.
Vuelve a cantar para mí tus canciones,
ahora que los años tampoco se apiadaron
demasiado de ninguno de nosotros
y el insomnio destroza nuestras noches
sin que haya un solo sitio a donde dirigirse;
quizá por la mañana las cosas puedan verse
un poco de otro modo.

Tal vez me haya perdido en una cierta parte
la hondura de los días transcurridos
pero ya sé de sobra que los sueños
se convirtieron poco a poco en arena
caída de mis manos vacías, como un castillo
deshecho por las olas que vuelven a la  playa
y la noche cerrada se ha adueñado
de las calles desiertas donde antes transitaron
mis pasos hoy inmóviles vencidos de cansancio.

Hoy cuando las esquinas de la vida me hacen
un chantaje indecente  y exigen que cercene 
sin piedad  la cabeza de los sueños perdidos
a los que  me he aferrado desesperadamente,
a cambio de un minúsculo  gramo de su oro
deslucido , de la torpe falacia de su calmo
sosiego de tediosa tristeza.
 
Hey señor Dylan, toca un poco la armónica
y recuérdame al niño que trataba
de tocar como tú  ‘blowin in the wind’
y como Pete Seeger ‘michael row the boat
ashore’ y como Johny Cash ‘orange bloosom special’;
porque ya no sabría dónde ir aunque quizá mañana
puediese ver las cosas de otro modo.

Porque una y otra vez me embarcaría
en el mágico barco que me acuna
y me lleva entre su brazos de triedros azules
como un nítido cielo de diamantes o  estrellas
en el único sueño que deseo soñar.
 
Volveré a buscar mi vieja armónica
y tocaré contigo porque ya no es cuestión
de recrearme demasiado en mi propio desánimo
ni pretender tampoco que mi pobre poema
mida perfectamente.
 
Después solo quisiera diluirme en la música
lejos ya de la frialdad de los papeles
y la frágil  inutilidad de las palabras.
Todo el tiempo pasado convertido ya en ruina,
la sorda tiranía de los malos recuerdos
deshecha como niebla, muy lejos del dominio
cruel de la tristeza.

Los castillos de aire transformados en playa,
sentado frente al mar, olvidado el naufragio,
tan solo en los sentidos la libertad del viento,
vencido ya el insomnio, y el amor aún en la mirada.

Hey Señor Dylan, colega imprescindible
vuelve a cantar para mí tus canciones,
quizá el amanecer vuelva a ser bullicioso;
habrá entonces un sitio a donde dirigirnos
para seguirte y seguir  persiguiendo nuestros sueños.

 
A.P.

domingo, 23 de marzo de 2014

ODISEA

Dijo  Ulises  a Calipso:

"El cielo es gris
y he estado caminando
en un día de invierno.
Estaría seguro y
tibio si estuviera en  California"

Y ella contestó a Ulises
con una lágrima en su mejilla:

" California sueña con un día  de invierno como este. 
Pero  si vas a San Francisco no olvides poner flores en tu pelo."







domingo, 9 de marzo de 2014


























Argonáutica.-    (Hilas y las ninfas. A  J.W. Waterhouse y Elisabeth Sidall)

Elisabeth habita en  el fondo del lago
junto a sus seis hermanas que se llaman Elisabeth.
Entre los verdes lotos destella el color rojo
de sus labios y el cobre de su pelo incandescente;
bajo el agua respira la dulce comisura de su pubis
y a flor de superficie navegan paralelos
los botones despiertos de su pecho.

Allí, bajo la umbría, a medias sumergidas
se acercan poco a poco; son las náyades 
bellísimas de la fuente Pegea.
En su mirada vive una súplica turbia
de  soledad helada y malherida, la opacidad
fría del desamparo que las ha condenado
a este exilio de agua, y el anhelo tenaz 
e indestructible de otro cuerpo distinto
que inunde su vacío, allí donde palpita
la tentación oscura del  silencio
que mece en lo profundo su  existencia,  
quien sabe si el enigma de un tránsito
que dure eternamente.

Te cogen de las manos, te atrae una tras otra
hacia su boca, te besan con ansiedad
tierna y apasionada, solo existe la fiebre
de los labios ávidos de otros labios…  
Y te muerde la duda, y aun no sabes
qué destino inmortal  o que ahogamiento
espera bajo el agua;  qué esconden en la ingenua
lividez de su abrazo, qué  perverso sonido
se oculta en el susurro de su tenue llamada,
Y un viento repentino riza raudo  la calma superficie
de su fuente. 

Pero ya no recuerdas la rudeza  de Hércules,
de Polifemo y otros que dijeron ser  tuyos,
la soledad impuesta por quienes hoy te ignoran
sentados a los remos de una nave ya extraña
que se aleja entre las olas del olvido
en busca de cualquier dorado vellocino.

Inmerso ya, casi sin advertirlo,
acaso respirando  tan solo por su boca,
en la caricia  de su blanca cintura y sus caderas
la llamada perenne y abisal de su sexo. 
Ya no importan ni la vida ni el tiempo
solo el amor eterno bajo el agua  
colmando la memoria pasada del vacío
y el llanto;  solo sus besos, solo su corazón…
 
Ya no temes el pálido misterio de su umbral dolorido
del sombrío aleteo que anochece en  sus párpados,
su vago matiz triste, los caminos azules
que ascienden  a la hondura secreta de su pubis,
la ternura recóndita que envuelve por entero
tu erguida arquitectura,  ni el silencio perpetuo
que se mece en el fondo de la fuente.
Y te sabes ya lívido y anegado de la liquida 
seducción  de las bellas moradoras del agua.
Ya no importa si bajo el agua habitan la muerte o el amor
porque sabes que habitan  el amor y la muerte.

Ahora solo ellas son hondamente tuyas  
y tú les perteneces a ellas para siempre.

A.P.  Marzo 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sosiégate   (De Justo Jorge Padrón) Aterido sombrajo de tristeza,
¿Por qué lloras? No exijas lealtad ni nostalgia
a cuantos te quisieron. No mires a tus muertos,
ni al ramaje vacío del instante,
ni las palabras necias que jamás te comprenden.

Escúchate en el viento de la aurora,
en el sol que desciende deslumbrante
hasta tu corazón para seguir viviendo.
Aunque estés solo, aguanta en pie, que el pánico
y el fracaso jamás te inmovilicen.

Afronta a tus espectros, son los pálidos huéspedes
de tus ojos cansados. Una vez más, sosiégate,
deja pasar las horas intranquilas
y piensa que eres hombre afortunado
pues todavía alumbras la luz de tus quimeras.

J.J.P







.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El hilo que me has dado y que me guía
para escapar indemne de la bestia
que acecha dentro del laberinto.
Tu palabra lejana que se trenza a tu risa
y hiere mortalmente al minotauro
de soledad tenaz que me habitaba.
Tu hilo de sol, de sonido de olas que lleva
hasta la playa donde fulge la espuma,
ya fuera de estos lóbregos  muros;
el agua y su latido azul  que golpea
obstinada la oscuridad y el miedo;
tu voz en la distancia, tu hilo de luz,
el mar, el mar de pronto.

 
A.P.

martes, 25 de febrero de 2014


 



































Ninfas y Fauno por Adolphe Bouguereau (1825-1905)









L’aprés –midi d’un faune
                                                                        (A Adolphe Bouguereau, Claude Debussy y Vaslav Nijinsky)
Quizá fuese un castigo de los dioses
tener patas de cabra como piernas,
orejas puntiagudas como una bestia ovina
y ser continua presa de excitada
lascivia incontenible. O tal vez sea un premio
transitar por los bosques viviendo solamente
para el gozo supremo, la dulzura sagrada
de su unión con las ninfas que reclaman
con avidez oscura, su caricia recóndita
una vez y otra vez,  entregándose al éxtasis
de sus cuerpos desnudos.

Qué azar el de este fauno que resiste,
acaso débilmente, la insistente demanda
de las ninfas en el lienzo sublime
del pintor simbolista.
Quizá el requerimiento
pasional, sin embargo, le produzca cansancio,
tornado ya el amor en práctica manida,
agotada su fuerza, ciego ya a la llamada
de los cuerpos bellísimos.


Tal vez no le compensen la mítica lascivia
y el placer conocido la tragedia deforme
de sus patas de cabra, de sus cuernos de bruto;
quizá solo pretenda disfrutar de la calma
de Arcadia y de su umbría y tras la siesta plácida

escuchar la  cadencia del aulós  y el lamento
del aire a través de las cañas huecas de la siringa 
que suena con la voz de aquella que ha perdido.

Finalmente acallados los gritos de las ménades,
lejos ya el delirante festejo  enajenado
de los ritos de Dionisos, tal vez el fauno llora
en el claro de luna y el silencio del bosque;
ebrio de soledad y hastiado del furor

celoso de las ninfas


.







domingo, 8 de diciembre de 2013

 
Insurrección.  (A Georges Gordon Byron y Eugene Delacroix)


Surgida de la tierra como una flor pretérita,
nacida en la umbría primavera del mundo
con la simple apariencia de una piedra
en el humus oscuro del tiempo resignado,
y sin embargo hembra, mujer, palabra desvelada,
mujer desde el silencio mujer desde la espera
y la memoria, mujer desde el olvido.
A ti te ha sido dada la  mirada frutal
de la pasión y el beso, tú la elegida,
tú el amor, tú sola la que dicta
la  belleza y el sentido del mundo.
 
Deja caer el lienzo que aún cubre
tu  íntegra belleza , la tierna comisura
bajo los pliegues tallados de la piedra
porque el hambre, el hambre que me inunda  la boca
no es otra cosa que hambre
de la piedra que ocultas tras la piedra.

Millones de miradas rodearon la piedra
que  no es piedra,  sino mujer oculta,
hambre perdida en el arcano  del hombre
blanca soledad de piel caliza, de estancia desolada,
arcaica soledad,  enterrado  su amor, vejado y destruido.
 
Y en el tránsito escondido de los siglos
olvidaste tu abrazo,  las manos que aceptaron
la fruta de la vieja discordia y has borrado en tus labios
la sonrisa enigmática  de las ‘korai’,  
el secreto misterio  de las diosas del Nilo,
la sangre que de pronto se incendiaba en tus venas
de mármol  bajo el beso  roto y enamorado
de Pigmalión, oh Afrodita de Melos!
Oh tus brazos, tus brazos, invisibles
porque abrazan el mundo!

Pero la luz de cobre que ilumina los cuerpos mutilados,
la belleza violada, los arrasados campos,
la espantosa matanza de la isla de Quíos,
llama a la insurrección, convoca a sacudir
el yugo ya insufrible de los Persas.
En el día en que  la blanca belleza que aflora
del pasado, lanza su grito blanco de libertad.
 
Patria mía, hoy tan bella y perdida:
Levántate como esta piedra sublime y exhumada.
Ella,  la que convence al héroe que habita
tras muros de silencio y le ha prestado
los brazos para abrazar la patria
que expira en Missolonghi.

Y ha caído a tus pies la dorada manzana
que sembró la discordia
y tus manos se abren en la perenne  súplica
y tus versos sollozan sobre las tristes ruinas
del templo de la virgen surgida de la mente
de un dios como un poema.

Casta diva, desde el templo inmortal
vuélvenos  el  semblante desvelado!
Volverá a escucharse nuestro canto de guerra
exigiendo la sangre corrupta y predadora
del vil y el poderoso. Una diosa nos  llama
a la rebelión y el azul ancestral
de un oleaje antiguo batirá  el occidente
y romperá los lazos que nos atan ahora.

Se encenderán los versos en el largo
cañón de los fusiles, brillará su destello
en el filo curvado de los sables
y llamará el poeta a tus hijos dispersos
que vuelvan a llenar las copas con el vino
ardiente para romperlas al empuñar las armas.

De nuevo recobrada la libertad perdida, 
quebradas las cadenas de su opresión última,
como una flor antigua surgida en la sombría
primavera y en el humus antiguo, mecida entre tu brazos
tus brazos insurrectos, tus brazos, oh tus brazos,
tus brazos invisibles porque abrazan el mundo!


A.Piquer  Diciembre 2013